Las abejas: pequeñas guardianas del equilibrio

Si alguna vez ves una abeja posarse en una flor, detente un momento a observarla.
Lo que parece una simple escena de verano es, en realidad, un acto de equilibrio planetario.  Sin las abejas, la vida en la tierra sería muy distinta… y mucho más vacía.

Quién es quién en la colmena

En una colmena habitan tres tipos de abejas, cada una con una función esencial:

  • La abeja reina:
    Es la madre de todas ellas. Solo hay una por colmena y puede vivir entre 3 y 5 años. Su única misión es poner huevos. ¡¡Hasta 2.000 al día en temporada alta!!.
    Es más grande y su olor, debido a las feromonas que segrega, mantiene unidas a todas las demás.
  • Las obreras:
    Son hembras estériles y son mayoría en la colmena.
    Viven entre 30 y 45 días en verano y hasta varios meses en invierno, cuando tienen menos actividad.
    Limpian, alimentan a las larvas, construyen los panales, defienden la colmena y buscan néctar y polen (vamos, que son unas currantas natas).
    Cada una cumple distintas tareas según su edad: las más jóvenes trabajan dentro y las mayores salen al exterior.
  • Los zánganos:
    Son los machos. Su única función es fecundar a la reina.
    No tienen aguijón ni recolectan polen y tras cumplir su misión, mueren.
    En invierno suelen ser expulsados de la colmena para ahorrar recursos ( ay ay ay… 😮  )

Cómo viven y se comunican

Las abejas viven en comunidades organizadas y altamente cooperativas. Cada panal es un ejemplo de armonía y trabajo en equipo.

Para comunicarse, utilizan feromonas y danzas. La más famosa es la danza del meneo (waggle dance), con la que una abeja explica a las demás la dirección y distancia exacta de las flores con néctar.


¿Sabías que tienen 5 ojos?:

  • Dos grandes ojos compuestos, que ven los colores (excepto el rojo) y detectan el movimiento.
  • Tres ojos simples u ocelos, situados arriba de la cabeza, que les ayudan a orientarse con la luz del sol.

Gracias a estos sentidos combinados, las abejas pueden regresar a su colmena desde kilómetros de distancia, sin perderse.

Dónde viven y de qué se protegen

Las abejas viven en casi todos los climas del mundo, excepto en las zonas polares y desiertos extremos. Prefieren los lugares templados y con flores abundantes.
Sin embargo, muchas colonias están desapareciendo por culpa de pesticidas, enfermedades y pérdida de hábitat.

Entre sus principales amenazas están:

  • Los pesticidas neonicotinoides, que afectan su sistema nervioso.
  • Los ácaros Varroa, que debilitan a las abejas jóvenes.
  • Y el cambio climático, que altera las floraciones y su alimento.

Algunos remedios naturales y ecológicos ayudan a mantener su salud, como los cultivos sin químicos, la diversidad de plantas y los espacios verdes donde puedan anidar.

Qué hacer si encuentras una abeja

Si ves una abeja o un abejorro (sí, el bumblebee también es una abeja, de cuerpo más redondo y peludo), no la molestes.


A veces están cansadas o desorientadas. Puedes ayudarlas colocando cerca un platito con agua y un poco de azúcar o miel para que recuperen energía.
Nunca las toques con las manos desnudas ni las metas en un frasco: su cuerpo es frágil y sensible.

Si encuentras un enjambre, no intentes moverlo. Llama a un apicultor local o servicio de rescate de abejas. Muchas veces esos grupos son reubicados sin dañarlas.

¿Cómo podemos ayudarlas desde casa?

Ayudar a las abejas es más fácil de lo que parece.
Puedes plantar flores que les den alimento durante todo el año:

Lavanda, romero, tomillo, caléndula, salvia, girasol, diente de león y trébol.

Evita el uso de insecticidas químicos y deja pequeños rincones del jardín sin cortar, donde puedan refugiarse. Un simple jardín o balcón lleno de flores puede convertirse en un oasis para ellas y otros polinizadores.

¿Por qué son tan importantes?

Las abejas son responsables de polinizar más del 75% de los alimentos que consumimos los humanos: frutas, verduras, frutos secos, cacao, café…
También mantienen los ecosistemas naturales al permitir que las plantas se reproduzcan y alimenten a otros animales.

Si las abejas desaparecieran, muchas especies vegetales dejarían de florecer, los cultivos se reducirían drásticamente y el equilibrio ecológico se rompería.

Curiosidades que asombran

  • Las abejas pueden reconocer rostros humanos  ^_^ (no las cabrees).
  • Su corazón late unas 1.200 veces por minuto en pleno vuelo.
  • Una sola abeja produce, en toda su vida, apenas una doceava parte de una cucharadita de miel. ¡No la desperdicies y aprecia su trabajo!
  • La miel nunca caduca: se han encontrado frascos en tumbas egipcias todavía comestibles.

Las abejas son maestras del equilibrio y del trabajo colectivo. Nos enseñan que cada ser, por pequeño que parezca, cumple una función esencial en la gran red de la vida. No son agresivas, no te van a picar si no las molestas o amenazas su entorno.

Así que la próxima vez que veas una abeja zumbando entre flores, sonríe y agradécele.
Está cuidando de ti, aunque no lo sepas. 🌼

¿Ya sabías que las abejas tienen 5 ojos y bailan para comunicarse?
Cuéntanos en los comentarios qué flores tienes en tu balcón o jardín para ayudarlas.

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